
Mediante la resomation el cuerpo se sumerge en agua de hidróxido de potasio a 170º de temperatura, sin ataúd. El féretro se reutiliza por tanto después de un funeral convencional, tan digno y respetuoso como cualquier otro, lo que supone menos uso de madera y tala de árboles. Las vestiduras del finado deben ser de tejidos naturales, como algodón, seda, lana o cuero, para que también puedan disolverse de manera orgánica. Con todo, la resomation viene a resolver el problema ecológico que plantea la cremación.
El fundador y director general de la empresa escocesa Resomation Ltd, Sandy Sullivan comenta: "Hace más de 130 años la cremación ofreció un cambio fundamental en el modo de ver la disposición humana y antes de que fuera aceptado completamente se necesitó el convencimiento general. Resomation ahora ofrece un enfoque nuevo e innovador que utiliza menos energía y emite menos gases de efecto invernadero de manera significativa a la cremación. "
Dean Fisher, de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, explica que en Estados Unidos el sistema ya funciona en varios lugares, si bien sus orígenes están en la eliminación de los animales. De hecho, la resomation se aplicó ampliamente para hacer desaparecer el gran volumen de animales muertos con la epidemia de las vacas locas. “La cremación libera a la atmósfera y a los ecosistemas el mercurio acumulado en el cuerpo, mientras que la resomation no conlleva ninguna emisión tóxica”, asevera Fisher.
La resomación, que es como podría acabar traduciéndose el término al español, también se utiliza en Canadá y cada vez cuenta con más popularidad en Europa, si bien aún precisa de su difusión y desarmar las reticencias relativas a un asunto tan delicado como es el capítulo final en la vida humana. La gestión administrativa es el siguiente paso que parece inevitable, dada la presión social existente ante los problemas ambientales.
Imagen: Finn O'hara
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