martes, 2 de marzo de 2010

Ecología en la limpieza del hogar: el ahorro seguro

Muchas veces, cuando hablamos de productos ecológicos, nos viene a la mente la idea de un producto más caro que el convencional. Efectivamente, en algunos sectores de la ecología los costes de producción pueden resultar más elevados, lo que repercute en un precio de venta al público superior. Sin embargo, en muchas ocasiones el uso de productos ecológicos supone no solamente un beneficio para el medioambiente, sino también un importante ahorro para la economía doméstica.

Este es el caso de los productos de limpieza del hogar, que uno puede fabricarse con sus propias manos y lograr así ahorrar dinero y salud.

Existen muchas probabilidades de que el uso de productos convencionales de limpieza para el hogar sean los causantes de alergias, irritaciones, asma… Según un estudio llevado a cabo por el Centro Francés de Investigación para el Estudio y la Observación de las Condiciones de Vida (Crédoc) con el que pretendía medir la percepción del riesgo sanitario asociado a los productos de limpieza y de cuidado corporal, casi una cuarta parte de los 1.015 encuestados utilizaba habitualmente más de diez productos de limpieza y de cuidado personal diferentes, el 55% de los cuales creía estar utilizando productos ecológicos. Según informaba el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), menos de 1% de los productos de limpieza domésticos que encontramos en el mercado son realmente ecológicos .

Otro estudio llevado a cabo por la organización norteamericana sin ánimo de lucro “Environmental Working Group” investigaba 20 productos de limpieza utilizados normalmente en las escuelas, y los resultados son estremecedores: cientos de productos contaminantes, la mayoría de los cuales no están indicados en las etiquetas, se esconden en los productos de limpieza con que los niños entran en contacto cada día.

Con la introducción al mercado de multitud de productos químicos para la limpieza del hogar, muchos de nosotros hemos olvidado la aplicación de antiguas técnicas de limpieza que hoy, entre otros motivos por el ajuste presupuestario debido a la crisis económica mundial, vuelven a estar de moda.

Para evitar arrojar a los desagües multitud de sustancias químicas innecesarias y potencialmente peligrosas, lo más interesante es aprender a combinar ciertos productos no abrasivos y no contaminantes que pueden adquirirse en los comercios por un precio muy asequible.
El bicarbonato, por ejemplo, es un buen desatascador. Además, es muy efectivo para limpiar superficies con una suciedad incrustada y, entre otras cualidades, no raya el acero inoxidable. Un buen acompañamiento para el bicarbonato es la sal, muy útil para absorber la grasa de las sartenes y facilitar la limpieza de las mismas.

En cuanto a los productos antibacterianos, una buena alternativa son el vinagre y el alcohol de farmacia. Este último, debido a su rápida evaporación, resulta muy adecuado en hogares donde hay niños o animales de compañía.

El zumo de limón o el concentrado de limón se puede utilizar con una bayeta para limpiar los cristales. Un limpiacristales muy efectivo es una mezcla de una taza de agua, una taza de alcohol de farmacia y una cucharada sopera de vinagre. Se mezcla todo ello en una botella provista de difuminador y tenemos un limpiacristales efectivo e inocuo por un precio muy inferior a los productos similares que encontramos en el supermercado.

23.02.2010, ladyverd.com

1 comentario:

Juan Pablo dijo...

Mi madre el bicarbonato lo ha usado siempre para limpiar la plata y queda como nueva. Lo del limpiacristales casero una gran idea, lo probaremos a ver qué tal!